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La plaza de toros de Alfaro comenzó a construirse a finales de 1924 por la empresa bilbaína Gamboa y Domingo, a cuyo frente estaba el alfareño Santiago Domingo. Numerosos alfareños colaboraron trabajando en su construcción, adquiriendo acciones por su aportación laboral. Terminada la obra, el 5 de agosto de 1925, se creó la S.A. Plaza de Toros de Alfaro, y siendo en los años 50 el ayuntamiento el mayor accionista del coso procedió a municipalizar el inmueble.

 Fue inaugurada el 16 de agosto de 1925, contando con una capacidad de 5.165 espectadores.

En honor a los patronos San Roque y San Ezequiel Moreno las fiestas grandes de Alfaro comienzan el día 14 de agosto, a las doce, con el tradicional "chupinazo", con cuyo estallido todo el pueblo salta al unísono al compás de pasacalles. Se prolongan durante varios días, en los cuales se suceden pasacalles y dianas, encierros de reses bravas, gigantes y cabezudos, marionetas, desfile de carrozas, actos culturales, concursos gastronómicos, torneos deportivos, fuegos artificiales, verbenas.... El último, Día de Huelga, el pueblo se queda vacío porque todo el mundo se va a comer al campo. Por la noche, a las doce, el Entierro de la Cuba, con cortejo de velas y gente enlutada, da por concluida la fiesta. Mención especial merece la Feria Taurina, en la que se dan cita los mejores toros y toreros del momento.

Alfaro festeja tambien la Virgen del Burgo con encierros por las calles Y concurso de recortes al principio del mes de septiembre.